De pequeño pasaba las tardes y las noches viendo películas en televisión junto a su hermana Katherine, cinco años mayor que Colin. Fue precisamente ella quien le dio la clave de su futuro: al verla interpretar una obra de teatro, Colin Farrell supo que quería dedicar su vida a ser actor.
Sin embargo, cuando los años de infancia centrados en ver cine y jugar al fútbol pasaron, llegó la época de las chicas... y de las fiestas. Tanta jarana casi le lleva por mal camino pero en el año 2000 logró por fin impulsar su carrera. Pasó de ser un don nadie a protagonizar la película más esperada del momento, Tigerland (de Joel Schumacher).
Poco a poco fue alejándose de su imagen de rebelde y tuvo un hijo, sabiendo asumir su papel de padre.

