Se formó como actor con los más grandes (De Niro) y de la noche a la mañana se hizo con una legión de fans. En 1997 la fama golpeó con fuerza y rapidez con Titanic, la película que cambió su vida a sus 19 años. Hasta entonces había participado en filmes con grandes críticas pero poco público, y de golpe DiCaprio se convirtió en el chico dorado de la meca del cine.

