Este es el socavón que provocó el derrumbe de la vivienda en mayo afectando al edificio colindante. Tras varias revisiones se ha llegado a la conclusión de que la demolición es inevitable. Se hará de manera coordinada para los dos edificios y se espera que no sea más allá de los próximos dos meses.
Esa inestabilidad se ve acentuada por el material del suelo en esta zona de la capital, algo que los vecinos denuncian reiteradamente cada vez que se comienzan obras de grandes dimensiones. A lo que el Ayuntamiento responde. Un arquitecto especialista en cargas dirigirá de la demolición para evitar que otras propiedades de la zona, algunas bajo protección, se pudieran ver afectadas.