Tras varias horas de angustia, abrazan al fin a los suyos. Muchos de ellos ni siquiera sabían por qué su avión había quedado paralizado durante tres horas en plena pista, en Barajas.Y es que tuvieron que pasar por la experiencia de ser registrados por la policía, o de ver los TEDAX de la Guardia Civil recorrían el avión con sus perros en busca de un posible explosivo. Aun así, la compañía sólo les decía que se trataba de un retraso indefinido.De hecho algunos sólo supieron que se había tratado de un falso aviso de bomba al contactar con sus familiares, que tampoco han pasado una tarde fácil.Al menos a este grupo de pasajeros nadie ha podido aguarles la fiesta. El Gran Canaria de mini-basket llega a casa feliz con su trofeo, tras ganar al Real Madrid.Desde luego, un equipo a prueba de bomba.