Con esta llamada el abogado de Antonio le comunica que se aplaza el desahucio al menos durante un mes, emoción y alegría aunque saben que será muy difícil que la justicia rectifique la sentencia.
A las puertas de la calle más de un centenar de vecinos de estos ancianos les muestran su cariño y apoyo en unos momentos tan duros.
Júbilo y alegría cuando Antonio sale a la puerta de su casa y les explica que durante 30 días podrá seguir durmiendo en su casa.
8 años de litigios para demostrar que su vivienda fue construida antes que esta otra, algo que parecía sencillo y que sin embargo puede dejarles en la calle si la Justicia no revisa el caso.