La moral de Antonio se tambalea casi tanto como el muro de entrada a su casa en El Chorrilo. Vivir a escasos metros de esta empresa de transportes le preocupaba por la peligrosa maniobra de giro que los camiones debían realizar a su salida. Tras quejarse y no recibir respuesta, el pasado 15 de junio uno de estos tráiler se empotraba contra su vivienda.
Además de este agujero en su habitación y el correspondiente susto, cree que la casa tiene daños estructurales como consecuencia del impacto. Además, conciliar el sueño no es fácil dado que la actividad comienza a las 4 de la mañana a escasos metros de su ventana, y ahora también, de su agujero.
La empresa asegura que está dispuesta a negociar la disminución de ruidos y a estudiar un cambio de ubicación del acceso de los camiones. Por el momento y tras la visita de un perito de la aseguradora, Antonio sigue durmiendo con un agujero a la espera de que los desperfectos sean reparados.