Cae la noche en la bahía de Los Cristianos, al sur de Tenerife, y la orilla comienza a llenarse con decenas de buceadores de diferentes nacionalidades. Gafas y luces para esta inmersión nocturna a la búsqueda del tesoro submarino. Y sí que las vieron, todas ellas podían cambiarse por premios a elegir. Aunque a alguno la noche y la profundidad le pusiera algo místico.
Pero en esta inmersión no solo encontraron tesoro.Casi como en la superficie, bajo el mar uno encuentra de todo y esta multitudinaria inmersión pretende reivindicarloUna práctica que atrae cada año a las costas tinerfeñas a 40 mil buceadores y que sigue ganando adeptos, incluso de noche.