Sin apenas comida, hacinada en las celdas con otras reclusas y sin ningún tipo de atención médica. Así se encuentra Elizabet Yanes, una joven tinerfeña que hace unos meses decidió servir de “Mula” a traficantes africanos entre República dominicana y España. La pillaron con más de un kilo de cocaína, Su madre asegura que sólo era un cebo para que la banda pudiera pasar una cantidad mayor.
Desde febrero está presa en la zona de La Romana, en Santo Domingo, sus condiciones dice son infrahumanas expuesta a motines y enfermedades contagiosas. Dice Lucía que su hija reconoce el error que cometió y que asume que tendrá que pagarlo, sólo pide que pueda hacerlo en una prisión española, donde además pueda estar cerca de su pequeña, una niña de 3 años que viajaba con ella cuando la detuvieron.