Han llegado a su lugar de trabajo y se han encontrado con esto: coches de policía y la prohibición de incorporarse a sus puestos. Son los 36 trabajadores de cocina de la residencia de Ancianos de Taliarte. La empresa adjudicataria del Servicio anunció que dejaba de prestarlo, pero se desentiende de ellos.
Por eso ellos han llamado a un notario que dé fe de la razón por la que no están trabajando. La otra cara del problema, los ancianos del centro, algunos de ellos con dietas especiales, alergias e intolerancias alimentarias.La empresa se ha negado a hacer declaraciones.