Era el momento que los devotos del Pino llevaban esperando desde hace un año: La bajada de la imagen desde su camarín. Las emociones están a flor de piel. Son muchos no pueden contener las lágrimas y rompen a llorar. Esta es una tradición que se remonta a comienzos del siglo pasado. Y desde la década de los 20 para el descenso se emplea un sistema de railes. Frente al rojo del pasado el manto que la virgen luce este año es verde.
Sus fieles la encuentran más guapa que nunca. La bajada acerca a la virgen a los peregrinos que llegan estos días a la Basílica. Ayer todos querían ser los primeros en tocar la imagen y trasladarle sus peticiones.
Teror comienza hoy los tres días grandes de unas fiestas que se prologarán hasta el 23 de septiembre.