Arte que ponen de manifiesto cómo el hombre se deshumaniza y sustituye los valores morales por los comerciales. Algo que Vicente López ha tatuado sobre una figura que representa la fe cristiana pero que reconoce no hubiera podido hacer con otra religión.
No es el único ídolo que cae, lo hace también la torre de Babel o el último iceberg que algún día podría ser el último trozo de hielo que nos encontremos en el mar al ritmo que avanza el cambio climático.
Sus obras de gran formato cercanas al pop y al collage nos muestran además cómo detrás de cada cara siempre está el poderoso caballero don dinero.
Una mirada al interior de cada uno en la que también encontramos un lado salvaje.
La muestra se puede ver, disfrutar e interpretar en la sala de arte contemporáneo de santa cruz de Tenerife hasta el mes de diciembre.