El tema que trata, la dominación, es artículo de consumo, pero a escondidas. Nunca antes lo había sido de manera tan pública y notoria. Y es que la trilogía ha vendido, en unos meses, tanto como una formidable Isabel Allende a través de 20 años y dos decenas de magníficas obras. 50 Sombras de Grey y sus secuelas son las novelitas románticas de los 60 adaptadas al desinhibido mundo actual. Mi hija dice que Anastasia es Bridget Jones en plan heavy metal. Y tiene razón. La obra fue inicialmente etiquetada dentro del subgénero, recientemente inventado y en alza, Porno para mamás. Resultó ser porno para ellas, sus hijas, los novios de las hijas, primas, tías, cuñadas, vecinas, amigas de las vecinas y conocidas de vista...
E.L. James, una británica de 49 años, se dedicaba a los fanfics, es decir, a reescribir, con los mismos personajes originales, un argumento inventado. Ella, por ejemplo, puso Crepúsculo, otro boom editorial, en clave erótica. Publicaba en una web, y hasta en eso ha creado tendencia. Empiezan a aparecer en la prensa seria versiones eróticas de algunos clásicos. El éxito y la fama otorgan, a menudo, patente de corso. Da igual el medio para conseguirlos; con ellos vienen el reconocimiento social y la admiración general y se te perdona que seas algo tan mal visto tradicionalmente como actor porno, stripper o incluso atracador, tal que el Dioni. Convertirse en una celebridad es la buena capa que todo lo tapa. Porque en esencia, lo que James ha conseguido es aupar lo prohibido, una oscura perversión, a las más altas cotas de aceptación popular. Así que en 2012 ha sido nombrada una de las 100 personas más influyentes por la prestigiosísima revista Time. Una celebrity a nivel sideral: Una supernova.
Dos amigas comentan sus lecturas eróticas: Es el porno para mamás | Foto: celebrities.esDesde el punto de vista literario, "50 Sombras de Grey" - 50 millones de lector@s nos contemplan- no es precisamente una joya. No puede decirse - ni falta que le hace- que sea una obra de arte. Aquí no se cumple la máxima "lo importante no es lo que cuentas, sino cómo lo cuentas". Aunque es bastante fiel a la realidad en cuanto a algunos datos, también el argumento es simplón y reiterativo. Básicamente consiste en dos o tres secuencias que se repiten una y otra vez, con pequeñas variaciones. Pivota sobre "la extraña corriente eléctrica que su tacto me produce" (a ella), cuestión de la que se nos ha informado unas 273 veces al llegar a la página 150; a esas alturas, Ana se ha sonrojado más o menos con la misma frecuencia, mientras, inevitablemente, sus entrañas se tensaban: Big Happening. Y, cómo no, la historia se centra en el supuesto salvajismo del chico, y, sobre todo, en que sea tan guapo y riquísimo como, evidentemente, inalcanzable: Típico perfil de telenovela, variante hardcore.
Mujer atada | Foto: AgenciasSi bien la autora no es una escritora brillante, hay que reconocerle el mérito de haber manejado el argumento con tremenda maestría, obrando el milagro: Se puede hablar de él como si hablaras del Hola. He podido comentar relajadamente la novela con - entusiasmadas- lectoras, de variedades tan dispares como una amiga de mi madre, mi hija, dos cajeras latinas de Vip´s o un grupito de niñas bien, típicas hijas del Barrio de Salamanca. Con hombres aún no lo he intentado, todo se andará, pero ellas se han lanzado a dar sus opiniones sobre tema tan escabroso, con toda naturalidad y sin vergüenza alguna... Me pregunto ¿Qué está pasando aquí?.
Los comentarios van desde un "qué barbaridad, qué depravado, un sinvergüenza" de la señora de 70 años (sí, mucho, pero tú la has leído), al "¡Uhhhhh te va a encantar! aquí la hemos leído todas. Volverás a por la segunda" de las chicas de Vip´s, pasando por "mi novio me dice que a ver si aprendo algo, que él la leerá después" de una niña de la que jamás pensé podría leer cosas así.
Esposas joya de cristal Swarovski | Foto: Antena 3Tengo una teoría y creo que he dado con la clave. El Amo Grey es un malo de mentirijillas. Tiene corazón, y lo tiene entregado, desde el principio, a Anastasia. Un cordero disfrazado de lobo. Es una novela romántica vestida de látex y cuero negro. Fantasías sexuales aparte, gusta a las mujeres porque ya se sabe que nosotras nos quedamos hasta el final de las pelis porno, esperando que al final se casen. Interesa a los hombres porque quieren saber qué tiene el maldito protagonista para haber fascinado de esta manera a sus chicas. E.L James ha inventado un personaje que trata a la sumisa con guante de seda. Es galante, delicado, incluso tierno. Ha dotado a su novela de alma, y es precisamente eso lo que la ha convertido en una novela erótica permitida.
El Sadomasoquismo, el término más conocido, consiste en causar dolor. La Dominación es una variante donde la crueldad no es estrictamente necesaria. Como indica su nombre, lo que implica necesariamente es el ejercicio del poder del Amo sobre la Sumisa. Pero, como cuenta la autora con bastante exactitud, prácticas y límites se pactan de antemano. Hay, es cierto, una palabra de seguridad que lo detiene todo. Está bien que se haya escrito sobre ello, porque ha blanqueado algo que forma parte de la vida real, tanto como cualquier otra cosa. Se habla de repente de estas cosas, y resulta que estas cosas gustan a la gente, a millones de gentes. Quizá todas somos Anastasia.
Era previsible, ya se prepara la versión cinematográfica. ¿Cómo imagináis a Christian Grey?... ¿Le ponéis cara?... Y cuerpo, claro. Yo me lo imagino más o menos así:
Andrés Velencoso haría un magnífico Amo Grey cinematográfico | Foto: celebrities.esEn fin, ésta es mi opinión, tal vez incompleta, porque estoy terminando el primer "50 Shades" y no me someteré al resto de la trilogía ni bajo tortura.
El Milagro de Grey se ha obrado: No está(ba) bien visto hablar ni consumir erotismo - publicamente, porque en privado es otra cosa-. Del explícito, la pornografía, mejor ni hablamos. Se ha abierto la veda, y parece que la receta consiste en buscar un personaje irresistible e inaccesible, millonario y triunfador. Suavizar las escenas, y edulcorar con unas gotas de sentimiento. Agitar y servir bien caliente.
Seguro que no es tan fácil. Cualquier día os doy un susto.
E.L. James